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20 septiembre 2010 / 10:00

 

 El Presidente Porfirio Lobo Sosa dirigiendose a la Asamblea General el 20 de septiembre de 2010
LOS RETOS DEL MILENIO
PORFIRIO LOBO SOSA
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE HONDURAS

New York, New York, 20 de septiembre de 2010

Señor Presidente,
Señores Jefes de Estado y de Gobierno,
Señor Secretario General,
Distinguidas delegaciones,
Señoras y Señores,

Hace diez años los Jefes de Estado y de Gobierno reconocieron en la Declaración del Milenio la responsabilidad colectiva de respetar y defender los principios de la dignidad humana.
Una década después debemos ratificar nuestro compromiso con los valores fundamentales de la libertad de todas las mujeres y hombres del planeta; la igualdad de derechos y oportunidades; la solidaridad con los que más sufren; la tolerancia de nuestra diversidad de creencias, culturas e idiomas; el respeto a la naturaleza; y la responsabilidad común de todos los gobiernos por lograr el desarrollo económico y social. 

En 2010 nuestro mayor reto sigue siendo incorporar a los beneficios del crecimiento económico mundial a 1,000 millones de personas que viven en extrema pobreza. La solidaridad de los países de alta renta, la buena gestión de los gobiernos de los países beneficiarios y el esfuerzo de sus ciudadanos, son indispensables para terminar con las ataduras de la enfermedad, del hambre y de la ignorancia.
Los Objetivos del Milenio han sido un primer paso en la dirección correcta. En vista de los resultados alcanzados hago un llamamiento, para que iniciemos la discusión de un nuevo acuerdo global que deberá guiar nuestras acciones y metas una vez lleguemos al 2015. 

Concordamos con el Secretario General Ban Ki-moon que los actuales objetivos contra la pobreza extrema pueden ser alcanzados. Que son difíciles y ambiciosos, pero realizables. No obstante, a mi juicio, nuestra lucha contra la pobreza requerirá de esfuerzos adicionales que pasan por reconocer que tenemos la responsabilidad colectiva de proteger y compartir lo que yo llamo bienes comunes globales.
Entre estos debo mencionar la solidaridad mediante la Ayuda Oficial al Desarrollo, cuyas metas adoptadas en 1970 estamos muy lejos de cumplir. 

Otro bien global debería ser el manejo prudente de nuestras economías. La crisis financiera ha probado que esta responsabilidad no es única de los países en vías de desarrollo. Igual puede pensarse del proteccionismo, el cual suele insinuarse en momentos difíciles.
La apertura del comercio y de los sistemas financieros es otro bien global, pues no cabe duda que el acceso a los mercados internacionales es tan importante como la misma Ayuda Oficial al Desarrollo, aunque no la sustituye. 

En los próximos años debemos actuar con mayor energía y acelerar el paso. De acuerdo a estudios independientes sobre el progreso de los ocho principales indicadores de los Objetivos del Milenio, la población que sobrevive con menos de US$1.25 por día ha disminuido levemente. De la misma manera, hay un avance limitado en la disminución de la población subalimentada. La educación primaria universal ha progresado a un mejor ritmo. El objetivo de promover la equidad de género y de empoderar a las mujeres necesita de un mayor impulso. Mientras que la reducción de la mortalidad infantil demanda de nuevas acciones. Al mismo tiempo, debemos notar, que la reducción de la mortalidad materna está muy lejos de la meta establecida. En cuanto al HIV/SIDA, hay una tarea monumental por hacer. Finalmente, el acceso al agua potable denota progresos pero igualmente debemos hacer mayores inversiones en esta meta fundamental. 

Si bien los Objetivos no se han alcanzado aún, hay avances muy positivos para un grupo de países, los cuales, de acuerdo al “Center for Global Development” incluyen a la cabeza a mi país, Honduras, junto con Laos, Etiopía, Uganda, Burkina Faso, Nepal, Cambodia y Ghana. A pesar de las obvias dificultades estadísticas y metodológicas de estos estudios, sus resultados sugieren que dichos países podríamos alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Mi gobierno hará esfuerzos renovados por llegar a las metas establecidas, especialmente en la reducción de la mortalidad materna e infantil. 

También es importante señalar que la discusión generada por los Objetivos entre la comunidad internacional, ha dado lugar a programas innovadores que hacen más efectiva la Ayuda Oficial al Desarrollo. Un buen ejemplo es el éxito de la Corporación del Reto de Milenio de los Estados Unidos de América en Honduras. 

De la misma manera debemos aplaudir el papel importante que han jugado las distintas organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas en apoyar los esfuerzos nacionales dentro de su respectivo mandato, así como diferentes iniciativas privadas y alianzas público-privadas que merecen nuestro reconocimiento por su excelente contribución al combate de la pobreza extrema. 

Excelentísimos y honorables Señoras y Señores:
Es tiempo de reafirmar nuestro compromiso y acción a favor de los más pobres. Actuar con solidaridad y decisión para poner a toda la especie humana al abrigo de la necesidad y la discriminación. Construir un mundo tolerante, en armonía, con libertad individual y colectiva y seguridad para todos.
Muchas gracias.