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Speech by Ambassador Mary E. Flores before the Economic and Social Council (ECOSOC)
02 July 2010 / 11:27

Debate General Segmento de Alto Nivel del Consejo Económico y Social
De las Naciones Unidas
Nueva York, Julio 1 del 2010

Ambassador Mary E. FloresSeñor Presidente,

Mi delegación desea sumar su voz a los oradores que me antecedieron en el uso de la palabra para reconocer su dedicación y su acertado trabajo al frente de Consejo Económico y Social. A usted y a los miembros de la Junta Directiva nuestro compromiso de cooperación y apoyo.


Señor Presidente, Señores delegados,

En su discurso inaugural, tanto el Secretario General, como el Presidente, nos han propuesto que el Segmento de Alto Nivel como la Sesión Sustantiva debería pasar de ser un foro de intercambio de impresiones y experiencias a producir resultados tangibles, orientados a la revisión y análisis de cómo avanzar para alcanzar los Objetivos del Milenio.
Su propuesta para una declaración Ministerial sucinta, orientada a la acción y con un valor agregado en particular a la temática de la igualdad de género, el pleno respeto a los derechos humanos de la mujer, y su empoderamiento social y político, como acertadamente delineó en su intervención, es oportuna y cuenta con nuestro irrestricto apoyo.

Nuestra delegación ha escuchado atentamente a los distinguidos Ministros y expositores, y agradece sus manifestaciones. Sin duda que en las aportaciones y experiencia impartidas al día de hoy, hay excelentes iniciativas, aunque algunas no hayan alcanzado los frutos deseados. Lo cual nos hace reflexionar, sobre la necesidad de considerar la diferenciación política, cultural y religiosa de las sociedades nacionales al momento de diseñar políticas y programas de cooperación internacional.

En Honduras, la mujer juega un papel preponderante en el tejido social y económico del país, como agentes de cambio de la sociedad, y como recurso potencial económico. Recuerdo, un proverbio latinoamericano que dice: ¿Cuantos hogares no descansan sobre el suelo, sino sobre la adolorida espalda de una mujer?

En mi país hemos emitido legislación protectora de los sectores más vulnerables, de las mujeres, de las etnias, de los niños, de la familia; hay oficinas públicas, desde ministerios hasta instituciones especiales, que velan por sus derechos y desarrollos, se han ampliado los espacios de participación en la política, en el desenvolvimiento económico y social. Hay programas, proyectos, financiamientos, planes, estrategias, infraestructura destinada a la reducción de la pobreza y, aún con todo ello y más, las enormes necesidades y urgencias rebasan los limitados recursos y posibilidades.

Señor Presidente,
Señores delegados,

En el Mundo globalizado de hoy, los efectos financieros de una crisis, desbordan el ámbito de su génesis, en detrimento de los países en vías de desarrollo, ya que sus efectos reducen significativamente cualquier beneficio obtenido de la cooperación internacional.

Cito el reciente informe sobre Situación Económica mundial, :

El futuro de la agenda de Pobreza:

“Mejorar el bienestar social y erradicar la pobreza son los objetivos últimos del desarrollo….….la respuesta para alcanzar estos objetivos a través de políticas nacionales de desarrollo ha pasado por retrocesos y avances entre más y menos intervencionismo, asociados con los paradigmas del desarrollo”

Considera además este informe que existe una ayuda insuficiente y fragmentada, y que la proliferación de donantes no significa más ayuda, por el contrario, los programas de ayuda se han reducido, además de que nunca se ha alcanzado el porcentual de asistencia del ODA de los donantes a los países en vías de desarrollo.

Señor presidente, agregada a esta situación, como desconocer que nuestros pueblos son mucho más vulnerables a los embates de la naturaleza cuyos desastres naturales destruyen de manera cíclica nuestras infraestructura, cultivos y en algunas zonas del planeta la desaparición de pequeños Estados Insulares, producto de un medio ambiente cambiante, y del cambio climático cuyo efecto no proviene de las naciones en vías de desarrollo pero que, aún así, pagan una alta cuota cuando toca repartir los sacrificios.
Excelencias:

Si bien hemos avanzado leguas (millas) en nuestro esfuerzo por vencer negaciones históricas y ancestrales desigualdades, el azaroso camino por recorrer es largo y pedregoso, lleno de incertidumbre, de obstáculos y de dificultades. La distancia que separa el horizonte de vida, de una humilde campesina hondureña, que vive en la montaña, sola, expuesta a la inclemencia de la naturaleza, al amparo de Dios, trabajando de sol a sombra para ganarse el sustento diario, con una marimba(grupo) de hijos pequeños a los que debe criar y educar, a la de una profesional de la ciudad, educada en buena universidad, trabajando en su cómoda oficina, conectada al Internet y gozando de todas los privilegios del modernismo, es terriblemente abismal.

Casi como la brecha bestial entre la paupérrima(miserable) situación del atraso a la posibilidad de una vida digna y de acceso a las oportunidades de los que viven en naciones ricas donde, a veces, la abundancia de recursos para lo superfluo es un contraste humillante a la limitación de quienes no tienen ni para lo esencial. Ese es el reto que tenemos por delante. ¿Cómo, entre sociedades de monumentales desigualdades, logramos elevar la visión y extender el alma, más allá del puro interés material, comercial o económico de la globalización, para dar cabida al humanismo y a la solidaridad que demanda la convivencia, más que de socios, de vecinos, de hermanos de un mismo planeta?

Cuando los beneficios de la globalización toquen el esperanzado espíritu y las agrietadas manos de Suyapa María, la heroica lugareña hondureña de las desoladas y empinadas serranías de mi tierra, entonces, podremos dormir tranquilos, sabiendo que vivimos en un mundo de oportunidades y de suertes compartidas.

Gracias

(E/2010/50)