INTERVENCIÓN DEL EMBAJADOR ADOLFO AGUILAR ZINSER, REPRESENTANTE PERMANENTE DE MÉXICO ANTE LAS NACIONES UNIDAS, DURANTE LA CONSIDERACIÓN DE LOS TEMAS 11 “INFORME DEL CONSEJO DE SEGURIDAD” Y 40 “CUESTION DE LA REPRESENTACIÓN EQUITATIVA EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD Y DEL AUMENTO DEL NUMERO DE SUS MIEMBROS Y CUESTIONES CONEXAS”

NUEVA YORK, 14 de octubre 2002

 

Señor Presidente,

En primer lugar, permítame agradecerle la decisión de celebrar este debate conjunto sobre dos temas de gran interés para los miembros de las Naciones Unidas. Como todos sabemos, la reforma del Consejo de Seguridad va más allá del simple aumento del número de miembros y se vincula directamente con los métodos de trabajo de ese órgano, así como con su esquema de rendición de cuentas a la Asamblea General, incluido el Informe Anual de actividades que hoy estamos considerando.

Agradecemos al Embajador Martin Belinga-Eboutou, Representante Permanente de Camerún y Presidente del Consejo de Seguridad durante el presente mes, por la presentación del Informe Anual, un documento en el que por primera vez se incorpora una sección analítica sobre la labor del Consejo con elementos de interés para todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas.

Este año, los miembros del Consejo de Seguridad acordamos directrices para la preparación del Informe Anual[1] que son innovación. Creemos que aunque se mejoró el formato el Informe dista de ser el documento sustantivo y útil que requieren los miembros de las Naciones Unidas para realizar los trabajos de este órgano. México buscará que en el futuro la sección analítica del Informe incluya indicadores de avance de las actividades realizadas por el Consejo y una sección con propuestas para mejorar su trabajo.

 

Señor Presidente,

En los últimos años, un número importante de miembros del Consejo de Seguridad ha desplegado esfuerzos para mejorar la interacción con todos los miembros de las Naciones Unidas, así como la transparencia en la labor de ese órgano. A fin de limitar el carácter “secreto” de la labor del Consejo de Seguridad, se está mejorando la difusión de sus actividades y promoviendo la celebración de más reuniones públicas de información, a fin que todos aquellos que no integran este órgano puedan beneficiarse de la información que sobre los diferentes conflictos proporciona la Secretaría de las Naciones Unidas y pueda oponerse sobre las decisiones que ahí se toman. La difusión de información a través de declaraciones a la prensa, documentos informativos e Internet, así como una mayor interacción entre algunos miembros del Consejo y los miembros de la Asamblea General han contribuido a mejorar la transparencia en el Consejo.

Aunado a su labor en el Grupo de Trabajo, desde enero del año 2002, ya como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, México ha promovido una mayor transparencia en los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad, así como una mayor democratización en su proceso de adopción de decisiones. México ha procurado dar así cumplimiento a las disposiciones del Artículo 48 del Reglamento Provisional en el que se establecen como regla las reuniones públicas. Esperamos que la resistencia al cambio de parte de algunos miembros del Consejo se vaya menguando y que con ello se estimule un mayor acercamiento entre los miembros de este órgano y los de la Asamblea General.

Las reuniones de evaluación de la labor del Consejo de Seguridad (Wrap-up), en las que se celebra un diálogo interactivo entre los miembros y los no miembros del Consejo son otra muestra de apertura que aunque ha sido apoyada por varios países todavía es objeto de reservas por parte de otros que no creen en la utilidad y validez de estos encuentros, por lo cual no se ha celebrado con la regularidad que mi Delegación quisiera. [2]

Aprovechamos la oportunidad para manifestar nuestro reconocimiento a la Secretaría de las Naciones Unidas, cuya contribución hizo posible la publicación, en junio de 2002, de un documento sobre la evolución de los procedimientos del Consejo de Seguridad en 2001[3], así como el índice resumido de las notas y declaraciones de la presidencia del Consejo de Seguridad relativas a la documentación y a los procedimientos de trabajo del Consejo.[4] México trabajará a fin de lograr la institucionalización de los métodos y del Reglamento, cuyas disposiciones han tenido hasta ahora un carácter provisional por más de 50 años.

Es en el rubro de los métodos de trabajo en donde la labor del Grupo de Trabajo de composición abierta encargado de examinar la cuestión de la representación equitativa en el Consejo de Seguridad y el aumento del número de sus miembros, así como otras cuestiones relacionadas contribuye a la definición de medidas para mejorar los métodos de trabajo, uno de los aspectos integrantes del paquete de reformas.

En los últimos años, se ha observado que las posiciones impulsadas por una amplia mayoría de delegaciones en el Grupo de Trabajo, han producido importantes mejoras en los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad y que éstas han sido resultado de iniciativas de miembros no permanentes quienes han estado a la vanguardia de los cambios.

En cuanto a la toma de decisiones en el Consejo de Seguridad, el Grupo de Trabajo ha atestiguado como la mayoría de las delegaciones han manifestado la necesidad de que el privilegio del veto se limite a decisiones adoptadas con base en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas. Esperamos contar con el apoyo de todos los miembros permanentes del Consejo en este ámbito.

Como todos sabemos, en los temas del así llamado Cluster I “Ampliación del número de miembros del Consejo de Seguridad”, el Grupo de Trabajo ha tenido ante sí una amplia gama de propuestas relativas al aumento del número de miembros. Las fórmulas propuestas varían con respecto al número y a la(s) categoría(s) que tendrían los nuevos miembros. México ha contribuido constructivamente en ese proceso.  Estamos a favor de un aumento de número de miembros no permanentes que al mismo tiempo conlleve un mejor equilibrio geográfico.

Las discusiones sobre este aspecto de la reforma han sido intensas y prolongadas pero poco exitosas. Ello se ha debido principalmente a que las numerosas posiciones sobre el aumento del número de miembros son variadas, encontradas y, en la mayoría de los casos, irreconciliables.

Los Estados Miembros están convencidos de la necesidad de acordar los términos de una reforma amplia del Consejo de Seguridad y han estado trabajando arduamente para ello. Al igual que la amplia mayoría de Estados, el Gobierno de México es de la opinión de que cualquier decisión sobre la reforma debe ser integral e incluir la ampliación del número de miembros, la toma de decisiones, la cuestión del veto y el mejoramiento de los métodos de trabajo.

En la búsqueda de este objetivo habría de tenerse principalmente en cuenta las siguientes cuestiones:

  1. las soluciones rápidas o parciales y/o el establecimiento de fechas límite o plazos para alcanzar acuerdo deben evitarse;
  1. el objetivo de la reforma es contar con un Consejo más representativo, más transparente y más democrático, capaz de hacer frente con eficacia a los desafíos de nuestra era;
  1. una reforma que tuviera como propósito primordial un aumento en la categoría de miembros permanentes sólo acentuaría las desigualdades e incrementaría el número de miembros del “club de privilegiados” integrado hasta ahora por los cinco miembros permanentes;
  1. en el proceso de asignación de nuevos asientos deberán tenerse en cuenta las "nuevas realidades", entre ellas la consolidación de la Unión Europea como actor importante en el escenario internacional, el principio de distribución geográfica equitativa y el hecho de que es injustificable otorgar privilegios especiales a más países;
  1. el uso del veto o del así llamado "veto oculto" por parte de los miembros permanentes determina negativamente, en la mayoría de los casos, el proceso de toma de decisiones en el Consejo. La restricción y/o eliminación de ese privilegio anacrónico debe impulsarse firme y decididamente;

 

Señor Presidente,

Las negociaciones en el Grupo de Trabajo se encuentran en un impasse. Nueve años de labor del Grupo han demostrado que la reforma del Consejo de Seguridad es un asunto de alta sensibilidad política y que por ello sólo un esquema que cuente con el acuerdo general solicitado por esta Asamblea General mediante la resolución 48/26 tendría legitimidad. Asimismo, la reforma del Consejo debe permitir una mayor representatividad de las diferentes regiones y ajustes en los métodos de trabajo, incluida, como he señalado aquí, la limitación y eliminación del privilegio del veto. El veto debe dejar de ser un elemento “intocable”.

Es cierto que el ritmo de las negociaciones en el Grupo de Trabajo dista de ser el óptimo pero debe quedar claro que ello se debe a las posiciones encontradas, a la complejidad de los asuntos bajo su consideración y no a sus métodos de trabajo. El Grupo de Trabajo continúa siendo el foro adecuado en el que deben continuarse las negociaciones para lograr una reforma integral en cumplimiento del mandato de esta Asamblea. Desintegrar al Grupo de Trabajo establecería un precedente peligroso con el que se ignoraría no sólo la labor realizada hasta ahora sino también su valor como instancia de la Asamblea General representativa y democrática en la que se garantiza la participación de todos los miembros de la Organización.

Consideramos que una posibilidad para avanzar en los trabajos del Grupo sería que acordáramos trabajar en el aumento del número de miembros no permanentes. Lo anterior, a fin de estimular la negociación del paquete de reforma y permitir la conclusión de acuerdos sobre los diversos elementos de éste.

El Grupo de Trabajo se ha dedicado a buscar fórmulas de ampliación novedosas e imaginativas que han procurado lograr un aumento del número de miembros tomando en cuenta el incremento del número de Estados Miembros de la Organización a fin de asegurar una mejor representatividad del Consejo y una mayor legitimidad de sus decisiones.

Sin embargo, no debemos soslayar en este ejercicio que el artículo 23 de la Carta de las Naciones Unidas establece claramente los criterios para la elección de sus miembros y que, con base en ello, el Grupo de Trabajo debe realizar mayores esfuerzos para determinar el perfil que deben reunir los miembros de un Consejo ampliado y no concentrarse solamente en diseñar fórmulas aritméticas cuyo contenido puede llegar a ser subjetivo.

Desde esta perspectiva, consideramos también que las labores del Grupo de Trabajo estarían incompletas si no se conocen las opiniones de los cinco miembros permanentes del Consejo, en su calidad de detentadores del poder de veto sobre cualquier reforma, sobre los términos que estarían dispuestos a aceptar para ampliar el número de sus miembros.

Confiamos en que la Asamblea marque con sabiduría las actividades del Grupo de Trabajo el próximo año con miras a avanzar en las negociaciones que para lograr una reforma integral del Consejo de Seguridad se llevarán a cabo y en las que participarán todos los Estados miembros.

Antes de concluir, quisiera sumarme en nombre de la Delegación de México a las condolencias colectivas por los ataques terroristas en Bali.

Muchas gracias.


[1] (S/2002/199)

[2] En junio Siria preparó un documento en el que se establecen los criterios para las reuniones de evaluación en el que se retoman el “modelo” aplicado por primera vez en febrero de este año durante la presidencia mexicana del Consejo. (S/2002/701) 

[3] (S/2002/603) 

[4] (S/2002/1000)

* * *


[INICIO]