Intervención del Presidente del Consejo Nacional para Prevenir la discriminación, don Gilberto Rincón Gallardo y Meltis. Ceremonia de Apertura  Firma de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

 

Nueva York, N. Y., 30 de marzo de 2007

Es un honor para mí representar al Gobierno de México, y participar por encomienda del Presidente Felipe Calderón, en esta ceremonia de apertura a firma de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo.

 

Nos complace profundamente que la apertura a firma de esta Convención sea objeto de una ceremonia especial, que nos permita a todos ser testigos de esta nueva etapa del primer instrumento jurídico internacional en materia de derechos humanos adoptado por las Naciones Unidas en el Siglo XXI.

 

La Convención y su Protocolo facultativo llenan un vacío en el marco jurídico internacional y contribuirán a fomentar cambios culturales en nuestras sociedades, respecto a la forma en que abordamos la situación de las personas con discapacidad. Quizás el aspecto más importante del nuevo tratado es que trasciende el enfoque médico-asistencialista tradicional, para dar paso, al pleno reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad y su inclusión en  la sociedad, con plena autonomía y libertad para tomar sus decisiones, lo cual deberá reflejarse en los marcos legislativos de cada Estado.

 

Esperamos que el Protocolo Facultativo sea firmado y ratificado con el mismo vigor que la Convención y que así dotemos a las personas con discapacidad de un poderoso mecanismo para defender sus derechos.

 

Mi país reconoce la importancia del respeto a los derechos humanos en el mundo, así como sus propias debilidades internas en este tema. Por ello, ha sido uno de los principales impulsores de la creación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Queremos que durante la presidencia de México se logre la consolidación del Consejo como el órgano por excelencia de las Naciones Unidas encargado de la protección y promoción de los derechos humanos.

 

Por otra parte, una vez que la Convención entre en vigor, los Estados Partes tendremos que enfrentar con perseverancia  el enorme reto de llevar a cabo la armonización de la legislación interna.

 

Afortunadamente, en México no tendremos que empezar de cero, ya que nuestra Constitución contempla la no discriminación por motivos de discapacidad y contamos con la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación y con la Ley General para las Personas con Discapacidad.

 

Hoy damos los primeros pasos hacia una nueva etapa en materia de respeto a los derechos de las personas con discapacidad en el mundo. El reto inmediato será trabajar para contar en breve con los instrumentos de ratificación necesarios para la entrada en vigor de la Convención. Confío plenamente en que el Congreso Mexicano aprobará la ratificación del instrumento.

 

Después de la entrada en vigor debemos redoblar el trabajo, entre otros, por medio de la  Conferencia de Estados Parte hacia el establecimiento del Comité de Expertos que contempla la Convención. México será un participante activo.

Tenemos muchos retos, empecemos ya:

 

  • Hagamos realidad una cultura que promueva la no discriminación contra las personas con discapacidad.

  • Impulsemos vigorosamente la participación de las organizaciones de personas con discapacidad en la elaboración de las políticas públicas para la aplicación de la Convención.

  • Logremos hacer exigible el cumplimiento de los principios de la convención, traducidos en legislaciones locales.

 

A nombre de mi Gobierno quisiera felicitar y agradecer a todos aquellos agentes gubernamentales que tuvieron un destacado papel en este proceso negociador, y, de una manera muy especial, reconocer que el instrumento que hoy se abre a firma no hubiera sido posible sin el trabajo directo de las personas con discapacidad, su experiencia fue impulso y motor para lograrla.

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