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En Costa de Marfil,
Francia se ha comprometido al servicio de la paz con un único
objetivo: convencer a ese país para que se decante resueltamente por
la reconciliación nacional, la democracia y el desarrollo.
Actualmente, 4.500 militares franceses están presentes en el terreno
junto a las fuerzas de la Comunidad Económica de los Estados de África
Occidental (CEDEAO) para apoyar ese difícil proceso.
Esa elección ha
aportado dos resultados: los Acuerdos de Marcoussis, aceptados por
todos, han permitido establecer un gobierno de unión nacional. Se
respeta el alto el fuego. El Consejo de Ministros ha adoptado todos
los textos legislativos previstos. Se han emprendido los preparativos
para desarmar a los combatientes. Pero justo antes del establecimiento
de la operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas,
parece que el diálogo cede a la tentación de la división y la
violencia.
Desde el 25 de marzo,
se han producido incidentes muy graves en Abiyán. Francia condena
firmemente esos actos que han causado numerosas víctimas. Se debe
esclarecer el problema lo antes posible. Hay que establecer claramente
cuáles son las responsabilidades de cada uno y sacar las conclusiones
definitivamente. Es indispensable una comisión de investigación.
Francia respalda la demanda hecha en este sentido por el Comité de
Seguimiento de los Acuerdos de Marcoussis.
Frente al riesgo de
deterioro, todos deben asumir sus responsabilidades. En primer lugar,
las autoridades marfileñas deben garantizar la protección y el
respeto de las poblaciones civiles, el regreso a la calma y el
mantenimiento de un Estado de Derecho. Los responsables políticos
deben reafirmar concretamente su compromiso en favor de la
reconciliación nacional.
En estrecho contacto
con el Secretario General de las Naciones Unidas y la CEDEAO, Francia
examina en estos momentos la forma de reanudar los hilos de la
concertación. Dentro de este marco, deberán examinarse las razones
de los actuales bloqueos así como las respuestas concretas que se
deben aportar. Cada una de las partes debe respetar los compromisos
asumidos en Marcoussis hace algo más de un año y cumplirlos de forma
simultánea y progresiva.
Las Naciones Unidas, la
CEDEAO y los principales socios de Costa de Marfil siguen respaldando
con determinación el proceso de solución pacífica trazado por los
Acuerdos de Marcoussis. El gobierno de reconciliación nacional,
dirigido por el primer ministro, debe ponerlos en práctica, bajo la
responsabilidad del jefe del Estado. Este proceso debe desembocar en
la celebración de elecciones intachables, única salida definitiva a
la crisis.
Junto a la comunidad
internacional, Francia pretende mantenerse junto al pueblo marfileño
para avanzar en el camino de la paz y la unidad. Todos esperamos del
conjunto de las fuerzas políticas marfileñas que asuman sus
responsabilidades y se comprometan definitivamente en la vía del diálogo
y la reconciliación./.
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