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Señor Primer Ministro,
Señores Jefes de
Estado y de Gobierno,
Señoras y Señores:
Con motivo de la
apertura de la IIIª Conferencia Internacional de Tokio para el
Desarrollo de África, es para mí un placer transmitirles, por boca
de Pierre-André Wiltzer, ministro delegado de Cooperación y
Francofonía, un mensaje de amistad y confianza.
Hace ya varios años
que Japón y Francia trabajan juntos por África. Sus esfuerzos
conjuntos y el compromiso de sus socios del G-8 y de la Unión Europea
prueban el renovado interés de los países desarrollados por ese
continente. La evidencia ya ha calado en todos: la globalización no
podrá cuajar plenamente sin el desarrollo de África.
En los últimos años,
el paisaje ha experimentado profundas evoluciones. Con el NEPAD y la
Unión Africana, los Estados de África se han dotado de objetivos
comunes y de una nueva estructura con los que podrán superar juntos
los colosales retos a los que se enfrentan. Primero en Monterrey y,
luego, en Kananaskis y Evian, la comunidad internacional se movilizó
y, gracias al impulso de los propios africanos, selló una asociación
que refleja nuestras esperanzas y expresa nuestra voluntad común.
El camino será largo.
No cabe duda. África aún es el continente más alejado de la
realización de los objetivos del Milenio. Pero esta nueva disposición
de ánimo nos ayudará a superar los obstáculos.
El desarrollo de África
supone, en primer lugar, instaurar la paz y la seguridad en todo el
continente. Aún persisten demasiados focos de crisis, demasiadas
rivalidades y demasiadas zonas de tensión. Es muy alentadora la
decisión de la Unión Africana de crear una fuerza de mantenimiento
de la paz con el respaldo de las Naciones Unidas y del G-8. Los países
desarrollados apoyan esta evolución: prueba de ello es el compromiso
de Europa en la República Democrática del Congo, de Francia en Costa
de Marfil, de Estados Unidos en Liberia o del Reino Unido en Sierra
Leona, bajo la égida de la ONU.
El desarrollo supone
devolver la confianza pues es la que atrae las inversiones y estimula
el espíritu empresarial. La puesta en marcha del mecanismo de
evaluación por los pares prevista por el NEPAD es fundamental ya que
probará que los africanos están realmente decididos a establecer y a
hacer que se respeten esas reglas de buen funcionamiento sin las
cuales nada podrá progresar.
La asociación con África
también se manifiesta en el renovado compromiso financiero en
beneficio del continente. Gracias al incremento de la ayuda pública
al desarrollo, compromiso asumido por Francia y la Unión Europea, y a
las significativas, aunque aún insuficientes, dotaciones concedidas
al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y el
Paludismo, los africanos gozarán de nuevos recursos que podrán
dedicar al desarrollo agrícola, a la educación, a las
infraestructuras sanitarias o sociales o a la inversión en sectores
cruciales. Me refiero, en primer lugar, al suministro de agua potable
y al saneamiento, cuya importancia se recalcó tan justamente en la
Conferencia mundial de Kyoto. Deseo que África nos ayude en los
esfuerzos que hemos emprendido de cara a identificar nuevas fuentes de
financiación como la Iniciativa Financiera Internacional o mecanismos
de impuesto de solidaridad sobre la riqueza engendrada por la
globalización.
Pero nuestra asociación
alcanzará su plenitud cuando cerremos el ciclo de negociaciones
comerciales abierto en Doha y que, en Cancún, ha sufrido un duro revés.
Los países más pobres son las primeras víctimas de este revés que
retrasa la instauración de un sistema comercial adaptado a sus
necesidades. Tengo la certeza de que lograremos superar este fracaso y
de que sabremos emprender nuevamente las negociaciones con la voluntad
compartida de alcanzar un buen resultado.
Debemos escuchar las
voces que se expresaron en Cancún. Debemos responder urgentemente a
la expectativa manifestada sobre el tema crucial del algodón. Francia
está decidida a que la Unión Europea adopte una postura abierta a
este respecto.
Creo que es importante
llegar aún más lejos y construir un régimen comercial específico
para el África subsahariana, único continente donde la pobreza sigue
progresando. El pasado mes de febrero, presenté una iniciativa que ha
retomado la Unión Europea. Sus tres vertientes aún están sobre la
mesa: proteger a los productores locales con una moratoria sobre las
subvenciones agrícolas, fomentar las exportaciones con un régimen de
preferencias armonizado e interesarse por el precio y el
funcionamiento de los mercados renovando la reflexión sobre el precio
de las materias primas.
Señoras y Señores:
Cuando el mundo conozca
mejor a África, será consciente del dinamismo de sus pueblos, de la
riqueza de sus culturas, del potencial de sus economías y del
dinamismo de sus empresarios. Estoy seguro de que su confianza
contribuirá a renovar la visión que se tiene África, a convencer a
los inversores de que África tiene un futuro prometedor, y a dar una
nueva esperanza a los africanos mostrándoles que la comunidad
internacional reconoce sus esfuerzos y les tiende la mano con espíritu
fraternal.
Quiero agradecer a Japón
que haya organizado esta IIIª TICAD y, el próximo día 10 de
noviembre, será un placer recibir el Foro para la Asociación con África,
nueva etapa de nuestro diálogo.
Gracias./.
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