CONFERENCIA INTERNACIONAL DE TOKIO
PARA EL DESARROLLO DE AFRICA
MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
JACQUES CHIRAC,
PRONUNCIADO POR EL MINISTRO DELEGADO
DE COOPERACION Y FRANCOFONIA,
PIERRE-ANDRE WILTZER

(29/9/2003)

 

Señor Primer Ministro,

Señores Jefes de Estado y de Gobierno,

Señoras y Señores:

Con motivo de la apertura de la IIIª Conferencia Internacional de Tokio para el Desarrollo de África, es para mí un placer transmitirles, por boca de Pierre-André Wiltzer, ministro delegado de Cooperación y Francofonía, un mensaje de amistad y confianza.

Hace ya varios años que Japón y Francia trabajan juntos por África. Sus esfuerzos conjuntos y el compromiso de sus socios del G-8 y de la Unión Europea prueban el renovado interés de los países desarrollados por ese continente. La evidencia ya ha calado en todos: la globalización no podrá cuajar plenamente sin el desarrollo de África.

En los últimos años, el paisaje ha experimentado profundas evoluciones. Con el NEPAD y la Unión Africana, los Estados de África se han dotado de objetivos comunes y de una nueva estructura con los que podrán superar juntos los colosales retos a los que se enfrentan. Primero en Monterrey y, luego, en Kananaskis y Evian, la comunidad internacional se movilizó y, gracias al impulso de los propios africanos, selló una asociación que refleja nuestras esperanzas y expresa nuestra voluntad común.

El camino será largo. No cabe duda. África aún es el continente más alejado de la realización de los objetivos del Milenio. Pero esta nueva disposición de ánimo nos ayudará a superar los obstáculos.

El desarrollo de África supone, en primer lugar, instaurar la paz y la seguridad en todo el continente. Aún persisten demasiados focos de crisis, demasiadas rivalidades y demasiadas zonas de tensión. Es muy alentadora la decisión de la Unión Africana de crear una fuerza de mantenimiento de la paz con el respaldo de las Naciones Unidas y del G-8. Los países desarrollados apoyan esta evolución: prueba de ello es el compromiso de Europa en la República Democrática del Congo, de Francia en Costa de Marfil, de Estados Unidos en Liberia o del Reino Unido en Sierra Leona, bajo la égida de la ONU.

El desarrollo supone devolver la confianza pues es la que atrae las inversiones y estimula el espíritu empresarial. La puesta en marcha del mecanismo de evaluación por los pares prevista por el NEPAD es fundamental ya que probará que los africanos están realmente decididos a establecer y a hacer que se respeten esas reglas de buen funcionamiento sin las cuales nada podrá progresar.

La asociación con África también se manifiesta en el renovado compromiso financiero en beneficio del continente. Gracias al incremento de la ayuda pública al desarrollo, compromiso asumido por Francia y la Unión Europea, y a las significativas, aunque aún insuficientes, dotaciones concedidas al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y el Paludismo, los africanos gozarán de nuevos recursos que podrán dedicar al desarrollo agrícola, a la educación, a las infraestructuras sanitarias o sociales o a la inversión en sectores cruciales. Me refiero, en primer lugar, al suministro de agua potable y al saneamiento, cuya importancia se recalcó tan justamente en la Conferencia mundial de Kyoto. Deseo que África nos ayude en los esfuerzos que hemos emprendido de cara a identificar nuevas fuentes de financiación como la Iniciativa Financiera Internacional o mecanismos de impuesto de solidaridad sobre la riqueza engendrada por la globalización.

Pero nuestra asociación alcanzará su plenitud cuando cerremos el ciclo de negociaciones comerciales abierto en Doha y que, en Cancún, ha sufrido un duro revés. Los países más pobres son las primeras víctimas de este revés que retrasa la instauración de un sistema comercial adaptado a sus necesidades. Tengo la certeza de que lograremos superar este fracaso y de que sabremos emprender nuevamente las negociaciones con la voluntad compartida de alcanzar un buen resultado.

Debemos escuchar las voces que se expresaron en Cancún. Debemos responder urgentemente a la expectativa manifestada sobre el tema crucial del algodón. Francia está decidida a que la Unión Europea adopte una postura abierta a este respecto.

Creo que es importante llegar aún más lejos y construir un régimen comercial específico para el África subsahariana, único continente donde la pobreza sigue progresando. El pasado mes de febrero, presenté una iniciativa que ha retomado la Unión Europea. Sus tres vertientes aún están sobre la mesa: proteger a los productores locales con una moratoria sobre las subvenciones agrícolas, fomentar las exportaciones con un régimen de preferencias armonizado e interesarse por el precio y el funcionamiento de los mercados renovando la reflexión sobre el precio de las materias primas.

Señoras y Señores:

Cuando el mundo conozca mejor a África, será consciente del dinamismo de sus pueblos, de la riqueza de sus culturas, del potencial de sus economías y del dinamismo de sus empresarios. Estoy seguro de que su confianza contribuirá a renovar la visión que se tiene África, a convencer a los inversores de que África tiene un futuro prometedor, y a dar una nueva esperanza a los africanos mostrándoles que la comunidad internacional reconoce sus esfuerzos y les tiende la mano con espíritu fraternal.

Quiero agradecer a Japón que haya organizado esta IIIª TICAD y, el próximo día 10 de noviembre, será un placer recibir el Foro para la Asociación con África, nueva etapa de nuestro diálogo.

Gracias./.